Septiembre 25 de 2025

Sanar viajando juntos

 

Desde que inició 2025, nos  propusimos con Kippito, mi pequeño blanquito, gordito y bigotón, que íbamos a retomar los viajes porque queríamos volver a darle vida a Viajes y Canes. 

Este proyecto ha empezado y colapsado decenas de veces, se ve afectado por todo lo que le pasa a su creadora: cada duelo, cada pérdida, cada golpe en el corazón lo deja en pausa, estancado, detenido. Viajes y Canes es eso, una ida de viajes, también de canes, una vida de duelos. No hay forma en que un emprendimiento exista sin contar una historia, y esta es una historia real. 
Este es un viaje de duelo y transitando el cumpleaños de un ser amado que había fallecido hacía menos de un mes. Aunque también, el primer viaje con Kippito, su primer vuelo, su primera observación al mar, su primer hotel de lujo y la posibilidad de que, a través de esas experiencias, pueda contar parte de nuestra historia y ser protagonista de nuestro viaje llamado vida. 

Después de 26 días en la clínica, mi papá falleció súbitamente. Él nos dejó una instrucción precisa: si algo llegaba a pasarle, sus cenizas debían descansar en el mar. Con esa misión en el corazón, supimos que, más que cualquier otra cosa, era un compromiso de amor y de despedida. Como creo profundamente en los guiños del universo, pronto se abrió una oportunidad perfecta: teníamos un bono para visitar un hotel de lujo, así elegimos Palomino y Naio como destino, sin olvidar que mi papá se
refugió en Santa Marta cuando perdió a mi abuelita. 

Viajé con mis dos mejores amigas y con Kippito. Volamos con la LATAM, y aunque él, con sus apenas 6 kilos, tuvo que viajar con bozal, pudo hacerlo como mi perro de apoyo emocional, quien sana y acompaña. Al llegar, dignas workaholics, decidimos hacer visitas de hoteles. Antes de trasladarnos al hotel hicimos una primera parada en playa Cocos, en la zona del Tayrona. El mar rugía con fuerza, con olas que infunden respeto incluso a quienes estamos acostumbrados a contemplarlo. Para un perrito de
menos de 30 centímetros de alto, era un mundo inmenso, inquietante, aunque lleno de curiosidad. Él no se animó a nadar, la arena fue su gran descubrimiento: olfateó, corrió y dejó huellas diminutas que se mezclaban con las nuestras. Mi corazón se colmó de emoción, estábamos frente a ese majestuoso océano que teníamos la oportunidad de descubrir juntos, el mismo en el que la última voluntad de mi papá se cumpliría.

María y Kippito en el Río Don Diego - 2025

 

Luego, cuando llegamos a Naio, teníamos demasiada expectativa. Siempre es interesante visitar un hotel de lujo: llama la atención, despierta curiosidad. Y más aún cuando te ofrecen una de las mejores habitaciones del lugar. Nos subimos a un pequeño tuk-tuk; parecía un pasillo de hotel común, con puertas que aparentaban habitaciones normales, en realidad son casitas, ellos las denominan Villas. 
Para quienes vivimos en Bogotá, en 48 m² y con el ruido de la ciudad, aquello era un verdadero lujo: una pequeña piscina privada, nuestro propio jardín y, al frente, la jungla con todo lo inesperado que podía traer.
Esa noche cenamos por primera vez en uno de los restaurantes del hotel, y allí apareció la perrita amiga que tanto recordaré. Naio no es solo un hotel de lujo en medio de la jungla con vistas al mar; también es un hogar para los perros que antes vivían allí. Hoy pasean gorditos, con collar, como Pedro por su casa, y lo es. Una de ellas, que parecía visitante ocasional, se nos coló con toda la actitud de turista: se echó en el sofá del restaurante y empezó a pedir comida. ¿Invasiva? Puede ser. ¿Magnífica? Para nosotras, totalmente. Si esto no es pet-friendly, ¿qué lo es? 

Al día siguiente, 13 de junio de 2025, el día en que mi papá habría cumplido años, el mismo día en que debíamos despedirnos de él, y también el día en que vivimos momentos oscuros una lancha rápida sobre el río Don Diego. El cielo se oscureció de repente, caían truenos, relámpagos, y el sonido del mar, al cual necesitábamos llegar, nos llenaba de incertidumbre. Kippito estaba asustado y la verdad es que todos los humanos en esa lancha también lo estábamos. No fue el día soleado que imaginé, y entendí que así debía ser. No iba a ser un proceso de ensueño porque la vida y mucho menos el duelo lo son. 
Solo estuvimos dos noches allí. El regreso estuvo marcado por recorrer Santa Marta. Kippito sentía el calor y el agotamiento, pero esa es la clave: cuando tienes el corazón roto y estás viajando, observar cómo ellos disfrutan todo, a pesar del cansancio, te enseña a decir: “bueno, aquí voy de nuevo. Vamos a caminar, vamos a recorrer, vamos a comer”. Y de repente todo se hace precioso, porque los viajes con perros se viven distinto

Aprendes a descubrir cómo ellos: olfateando poco a poco y valorando cada cosa, desde una ardilla en el árbol o un cangrejo en la playa, hasta el mar con toda su potencia. Y, claro, también esos momentos graciosos, como cuando Kippito se nos escapó y terminó corriendo como loco por toda la arena sin dejarse atrapar. Ese es otro modo de mirar el mundo. Y cuando estás en duelo, entiendes que esos recorridos son, en esencia, reponerse: sentir el dolor profundo y, aun así, agradecer cada instante. Él lo valora todo, desde estirar sus patitas al sol en el césped hasta aceptar, a regañadientes, que su mamá lo obligue a mojarse en el mar. En el fondo, todo este camino fue un recordatorio: los territorios no solo se habitan, también se sienten, se narran desde lo íntimo. Para mí, Palomino no fue solo un destino de lujo, fue el escenario donde mi perrito citadino conoció el mar, donde mis amigas y yo compartimos silencios, lágrimas y memorias, y donde entendí que contar un lugar también es contar a quienes lo habitan contigo, aunque sea por unos días. 

María y Kippito en la Playa de Naio - 2025

Meet the Family

Gasper
Inspiración y legado
Kippito
Director de felicidad
Conny & Aruba
Equipo de bienestar y exploración
Maria
Fundadora, CEO y directora editorial

Nuestras aventuras

5 HOTELES QUE ADMITEN PERROS EN COLOMBIA

 

Actualizada 4 de Julio de 2026

Gasper en Four Seasons Casa Medina - 2022

Hola ♥ 

La pregunta que más recibimos en nuestras redes siempre es la misma: ¿qué hoteles admiten perros? 

Aquí reunimos algunos alojamientos que conocemos de primera mano y otros de los que hemos recibido excelentes referencias. Todos han sido Pet Friendly desde 2014 y han mantenido ese compromiso hasta hoy. 

Encontrarás opciones para diferentes presupuestos, estilos de viaje, familias y personalidades perrunas. 

Four Seasons Casa Medina 

Nuestro favorito en Bogotá. Una casa llena de historia y esencia bogotana, con un servicio excepcional que demuestra por qué, en ocasiones, los hoteles de lujo realmente valen la pena. 

Lo que más nos encanta es que no se limitan a decir que son Pet Friendly: hacen que nuestros compañeros de cuatro patas se sientan verdaderamente bienvenidos, cuidando cada detalle de la experiencia. 

101 Park House 

Ubicado en una zona estratégica de la ciudad, cerca de centros comerciales y de varios restaurantes también Pet Friendly. 

En sus instalaciones incluso se han realizado eventos para mascotas, como brunches especiales. Sus habitaciones cuentan con terraza y es importante tener en cuenta que cobran un valor adicional por noche para hospedar a nuestros perrhijos. 

Aloft Bogotá 

Está ubicado muy cerca del Aeropuerto El Dorado, fue uno de los pioneros en ofrecer una experiencia Pet Friendly en la ciudad y siempre nos ha recibido de maravilla. 

Sus desayunos son deliciosos, las habitaciones son muy cómodas y su equipo hace que la estadía sea aún más especial por la calidez de su atención. 

Al momento del check-in es necesario dejar un depósito como garantía en caso de presentarse alguna novedad durante la estancia. 

Estelar Paipa Hotel & Centro de Convenciones

Un hotel de lujo ubicado en Paipa, muy cerca de los principales atractivos turísticos del municipio y de otros destinos de la región.

Su política Pet Friendly tiene algunas condiciones, por lo que no necesariamente es la mejor alternativa para todas las familias o todos los perrhijos.

Un hotel de lujo ubicado en Paipa, muy cerca de los principales atractivos turísticos del municipio y de otros destinos de la región.

Su política Pet Friendly tiene algunas condiciones: admite una mascota de hasta 15 kg por habitación, que deberá permanecer siempre con correa en las zonas permitidas. Los peluditos no pueden ingresar al restaurante, la piscina, el gimnasio ni a las zonas húmedas. Antes de viajar, te recomendamos consultar la política Pet Friendly vigente del hotel.

Hotel Cerro Dorado

Descubrimos este hotel casi por casualidad durante un viaje a Mariquita, Tolima, y fue una grata sorpresa. Como las opciones de alojamiento en el municipio son limitadas, creemos que es una excelente alternativa para quienes hacen un road trip por la región.

Los peluditos pueden hospedarse sin costo adicional. La única restricción es que no pueden ingresar a algunas zonas comunes, como el restaurante y la piscina.

Rodeado de naturaleza y con habitaciones muy confortables, ofrece una excelente relación entre calidad, tranquilidad y contacto con la naturaleza.

Gasper en Cerro Dorado
Maria y Gasper en Monserrate

 

Actualizada Julio 4 2026

¿Cómo subir a Monserrate con perro?

 

 

Monserrate es uno de nuestros lugares favoritos de Bogotá. A 3.150 metros sobre el nivel del mar, el ambiente cambia por completo: el ruido de la ciudad desaparece, el aire se siente diferente y la vista es simplemente espectacular. 

Este lugar también tiene un significado muy especial para nosotros. Mis papás trabajaron allí en su juventud y, años después, yo también tuve la oportunidad de trabajar en el punto de información turística del cerro. Aunque el frío era intenso y las jornadas largas, cada día disfrutaba conectar con la naturaleza y contemplar Bogotá desde las alturas. 

Siempre soñé con subir caminando junto a Gasper, pero el sendero peatonal no permite el ingreso de perrhijos. 

Antes de tu visita ten en cuenta: 

  • Se permite el ingreso de una mascota por visitante. 
  • Las mascotas viajan únicamente en el funicular (salvo situaciones operativas excepcionales). 
  • No se presta el servicio para mascotas los domingos, en Semana Santa, temporada navideña ni durante eventos especiales de alta afluencia. 
  • Es obligatorio portar el carné de vacunación vigente. 
  • Los perros deben permanecer con collar, arnés o correa durante toda la visita. Las razas de manejo especial deben cumplir con la normatividad vigente, incluido el uso de bozal. 
  • Los gatos deben transportarse en guacal o maletín adecuado. 
  • Cada visitante es responsable del comportamiento de su mascota y de recoger sus desechos. 

Tarifas actualizadas a 2026: 

  • Días de semana: $12.500 ida y regreso de la mascota en el funicular mientras que el humano necesita pagar $35.000 ida y vuelta. 

En el cerro, ¿Qué ver y qué hacer?  

  • Si llegas en funicular vas a empezar el recorrido en buena forma, a mano derecha encontrarás el camino del viacrucis que finaliza en la parte alta de la montaña, cerca de la iglesia.  Es un camino hermoso para observas las montañas, sí haces suficiente silencio y tienes paciencia podrás ver lindas aves y mariposas. 
  • Sí eres religioso,  católico practicante o te gustan las iglesias puedes observar el Santuario, asistir a los servicios religiosos, hacer plegarias al Señor Caído de Monserrate o a La Virgen de Monserrat.  
  • Caminar por el pasillo de artesanías, encontrarás desde sencillas pulseras y juguetes hasta mochilas wayuu y sacos tejidos muy abrigadores.  
  • Probar un almuerzo típico popular, comida a la parrilla o degustar un delicioso postre: Nuestros favoritos, las obleas (Son las mejores de Bogotá) y las gelatinas flotantes. 
  •  Ascender hasta la ‘piedra amarilla’, el punto más lejano del cerro. Desde allí encuentras un mirador hacia el norte de la ciudad, puedes tomar fotografías de los cerros y contemplar la naturaleza saludando los lindos frailejones que allí nacen. Nuestra zona favorita es justamente esta.  
  • Y  no te olvides de lanzar tu moneda en el pozo de los deseos.  
  • Recuerda que en el cerro también encontrarás 2 restaurantes muy tradicionales: Santa Clara y San Isidro. Estos restaurantes son perfectos para cenas románticas, compromisos, eventos importantes o el simple deseo de cenar con la vista nocturna de Bogotá, eso sí, es un plan no apto para perrhijos, aunque si vas pronto puedes intentar en la terraza de Santa Clara.  

  

Tip: Lleva agua potable desde tu casa o compra antes de llegar, el agua de las zonas comunes no es potable y el precio por botella es alto, te ahorras un plástico más y algo de dinero. 

En época navideña y nocturna el ascenso tiene descuentos, aunque es muy concurrido.  

Aprovecha los precios especiales para adultos mayores y grupos.  

Hay servicio VIP que te permite ahorrarte la fila.  

También puedes alquilar una góndola privada si vas con un grupo grande o con toda tu familia.  

Puedes comprar los tiquetes online para evitar largas filas pero no permite comprar el acceso de mascotas online.  

Si deseas ahorrar, puedes llevar el guacal de tu perro para los traslados. Aunque puede ser algo engorroso caminar con el por toda la montaña.  

Información adicional: www.cerromonserrate.com 

 

Gasper en Monserrate