enero 14, 2018

Canes

Mudarte o independizarte con tu perro

 

Cuando tomé la decisión de independizarme o más bien independizarnos, colapsé emocionalmente al siquiera pensar que tendría que dejar a Gasper con mis papás, ellos lo adoran y cuidan devotamente, pero yo quería tenerlo conmigo.

Mis horarios laborales en ese entonces no siempre ayudaban y la realidad es que mis papás siempre me apoyaban, bien fuera económicamente, o dándole sus paseos y cuidándolo cuando yo no podía estar.

Sí te vas a independizar con perro te sugiero que antes de mudarte, analices:

 

¿Qué tipo de vida quieres para tu perro?  

Estudia tu presupuesto y verifica que estés en la capacidad de adquirir su alimento periódicamente, consultas médicas, desparasitar, vacunar anualmente, baño y peluquería, en caso de que lo requiera; disponer de tiempo, responsabilidad y ganas para cuidarlo diariamente, darle 2 o 3 paseos diarios, ejercitarlo, brindarle mucho amor, además de ahorrar un colchón de tus ingresos para gastos de emergencia.

 

Tu familia o tú, la mejor opción

Sí tu perro vive en casa con otros familiares, compara el tipo de vida y atención que tiene actualmente. Observa con quien pasa más tiempo y sí tu puedes efectivamente ofrecer el mismo tiempo. Conversa con tu familia acerca de tu perro y tu mudanza, especialmente sí el perro es de toda la familia o en su defecto, comparte más con tu familia que contigo.  

 

Considera la edad y condiciones de salud

Sí es un cachorro y pasas todo el día trabajando o estudiando, evalúa la posibilidad de dejarlo en casa con tus familiares si ellos disponen más tiempo que tu. Sí es un adulto mayor, tiene condiciones especiales de salud o tratamientos médicos, establécelo en tu presupuesto y prepara una agenda de medicamentos, ejercicios, terapias y por supuesto gastos. Otra alternativa es contratar un paseador de confianza, guardería o colegio canino que evitará que tu perro pase horas solito.

 

El espacio

Es vital que te cerciores del espacio que tendrá disponible, el cambio de casa no debe ser traumático, de una finca a un aparta–estudio de muñecas, por ejemplo. Procura no dejarlo en lugares descubiertos como jardines, patios o terrazas, ellos también sienten frío, no siempre disfrutan la lluvia y necesitan refugiarse en un sitio seguro, aun más si su humano está fuera de casa.

 

La decisión

Toma la decisión que te beneficie, pero aún más beneficie a tu perro. Por el amor que nos tienen, nuestros perrhijos son capaces de aceptarlo todo y se adaptan a cualquier circunstancia, pero que tu independencia o mudanza no les cause problemas…Por ningún motivo, lo abandones, busca soluciones ante el cambio, reconoce que tu perro es el único que te entrega todo de sí, sin esperar nada a cambio y tu eres el único responsable de él y su bienestar.  

 

Antes, durante y después de la mudanza:

En las dos ocasiones que nos hemos mudado, usé las mismas estrategias, especialmente cuando nos independizamos, me aterraba que al estar solitos las cosas salieran mal.

Lo que yo he hecho y te sugiero para tus mudanzas es:

  • Es difícil encontrar lugares que renten con mascotas, puedes unirte a comunidades en redes sociales y así será más fácil ver anuncios o clasificados que desde el principio sean amigables con animales.
  •  El día que vas a conocer el apartamento o casa a rentar, lleva a tu perro, así el propietario sabe que tienes mascota y lo permite o no. No me parece buena idea entrar tu perro a escondidas, será peor sí las cosas salen mal y el propietario termina sacándote por no haber avisado. 
  • Cuando arriendes o compres tu vivienda, llévalo contigo la mayor cantidad de veces posibles, antes de la mudanza, poco a poco se adaptará al ambiente. Es más complicado instalarse sí todo lo que hay en tu nueva casa es nuevo, todos los olores son nuevos y necesitará un poco más de tiempo.
  • El día de la mudanza, no permitas que vaya en el camión. Preferiblemente delega a alguien de tu (y su) confianza, que esté totalmente pendiente de él, evita que se asuste o confunda entre las cajas, electrodomésticos y personas ayudándote. Sí tu perro es muy nervioso, agenda a alguien que pueda cuidarle y le evite el estrés de la mudanza.
  • La primera noche, ya tendrías que haber decidido en que zona de la casa va a dormir, hacerla lo más cómoda posible. Nosotros dormimos juntos, aunque Gasper esa noche todo el tiempo estaba pendiente de los nuevos sonidos, le molestaba el sonido del ascensor, no durmió rápida ni profundamente.

  • Aunque no siempre es posible, puedes pedir un día libre en tu trabajo, para acompañarlo un día más en la nueva casa. Si lo vas a dejar solo, deja una camisa que hayas usado en los últimos días, varios juguetes y premios, tal como si fuera un cachorro.
  • Un secreto que aprendí tarde es pensar como perros, a mi me paso algo muy chistoso y a la vez espantoso.

 

El primer día que dejé solito a Gasper en nuestro apartamento, pasé el peor susto de la vida. Gasper ocasionalmente llora cuando me voy. Ese día salí y se quedó llorando, 7 horas después, porque precisamente tuve uno de los horarios laborales más largos, cuando llegué me preguntaron si mi perro no estaba acostumbrado a quedarse solo, cosa que se me hizo extraña.

No tuve tiempo ni de responder cuando escuché que seguía llorando. Un poco nerviosa, abrí la puerta y nadie salió a recibirme, así que me asusté, un segundo después noté que la puerta de vaivén de la cocina estaba cerrada y con ella Gasper adentro. Fue terrible solo pensar en todo el día Gasper encerrado en un espacio tan pequeño, un lugar desconocido y ya te imaginarás todo lo demás.

 

De ahí la lección de pensar como ellos, ver qué puede ser perjudicial o excesivamente llamativo.  Siempre he creído que muchas de las travesuras perrunas, sino todas, son culpa nuestra y jamás se me ocurrió pensar que la puerta de la cocina lo iba a encerrar.